SEGURIDAD ALIMENTARIA EN LIMA METROPOLITANA Y LOS EFECTOS DEL COVID-19


  • Lima, 29 de octubre de 2020.- Lima es una ciudad en constante crecimiento demográfico, lo que trae como consecuencia dos importantes impactos: el cambio de uso de suelo por la expansión urbana en zonas agrícolas y el incremento en la demanda de alimentos. Con la llegada del COVID-19, estos efectos han pasado a ser un tema de mayor riesgo, ya que repercuten directamente en la seguridad alimentaria de la ciudadanía, principalmente para quienes tienen menos recursos y cuya economía se ha visto afectada por la pandemia.

    La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define la seguridad alimentaria como el acceso físico, social y económico a alimentos inocuos, suficientes y nutritivos que permiten satisfacer las necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias de las personas, a fin de que puedan llevar una vida activa y sana.

    Para garantizarla en la ciudad, es necesario llevar a cabo nuevas medidas que permitan el acceso a alimentos a partir de la producción local, aquella que promueva una economía autosustentable, coherente con el cuidado ambiental y resiliente a los cambios del clima.


    Los desafíos a enfrentar

    La FAO estima que, debido al crecimiento urbano, se ha reducido hasta en 125 km 2 el área agrícola de Lima, y se proyecta que para el año 2025, el área metropolitana tendrá una población de 11.5 millones de habitantes, extendiendo la zona urbana más allá de las cuencas de los ríos Rímac, Chillón y Lurín, afectando de manera considerable la producción de alimentos a nivel local.

    Sumado a dicha proyección, se estima que los efectos del cambio climático en la ciudad tendrán como resultado el incremento del costo de producción de alimentos y su traslado a la ciudad, debido al incremento de inundaciones, sequías, olas de calor y movimientos en masas.

    Estos problemas tendrán mayores repercusiones sobre la vida de las poblaciones más vulnerables de Lima Metropolitana, aquellas en pobreza y pobreza extrema, cuyas economías ya se han visto afectadas debido a los efectos de la pandemia por COVID-19 en la ciudad, teniendo repercusiones su acceso a alimentos saludables y seguros.

    Solo durante los primeros meses desde que la pandemia llegó al país, una encuesta realizada en el mes de mayo por el Instituto Peruano de Estadística e Informática (INEI) a ciudadanos de Lima y Callao, señaló que un 14% de hogares carecía de medios económicos para la compra de alimentos proteicos, necesarios para una dieta balanceada.

    Sin embargo, pese de las limitaciones en el acceso y consumo de alimentos en la ciudad, existe una contradicción respecto a esta problemática, ya que en Lima Metropolitana se producen a diario 8 mil toneladas de residuos a nivel domiciliario, más de 3 millones de toneladas al año, de los cuales 53.2% está compuesto de materia orgánica.

    En gran parte, dichos residuos son recolectados, transportados y dispuestos sin ningún tratamiento previo en los cuatro rellenos sanitarios de la ciudad, mientras que otra buena parte es colocada, de manera informal y desordenada, en diferentes puntos de la ciudad. No obstante, la mayoría de estos residuos orgánicos pueden ser aprovechados para la creación de espacios verdes productivos, a partir de la generación de abono orgánico y siembra de hortalizas.

    Tomando en cuenta esta oportunidad, la Municipalidad Metropolitana de Lima viene implementando iniciativas con el objetivo de hacerle frente a la inseguridad alimentaria y desperdicio de alimentos, a partir de soluciones innovadoras y resilientes enfocadas en mejorar la calidad de vida de la población.


       


    Acciones para promover el reciclaje de orgánicos que produzcan alimentos en huerto urbanos

    Desde el 2020, debido a la pandemia por COVID-19 y la crisis económica a consecuencia de la cuarentena impuesta en la capital, la Municipalidad Metropolitana de Lima comenzó a promover el compostaje y la implementación de biohuertos, especialmente en las zonas vulnerables de la ciudad, donde la situación conllevó a que los vecinos se organizaran y formaran múltiples ollas comunes autosustentables.

    En la actualidad, a través de las capacitaciones y acompañamiento de la Municipalidad Metropolitana de Lima, se ha logrado implementar 19 biohuertos en colegios, 2 biohuertos en cunas infantiles municipales, 525 biohuertos en casas y 8 biohuertos comunitarios. Asimismo, se cuenta con la Ordenanza 1629, que consiste en la promoción de la agricultura urbana como estrategia de gestión ambiental, seguridad alimentaria, inclusión social y desarrollo económico local de la provincia de Lima. Este instrumento permitirá promover la agricultura urbana como uno de los lineamientos de política ambiental de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

    Finalmente, en el Plan Local de Cambio Climático de la Provincia de Lima que se está desarrollando, se contemplan acciones en materia de seguridad alimentaria y salud, donde se propone la creación de parques huertos y agroparques, así como la implementación del programa Elige Saludable.

    Desde la Municipalidad de Lima se seguirán realizando esfuerzos a fin de garantizar la seguridad alimentaria, tema previsto en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.